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(Publicación cuatrimestral de IDEFIPERU.
Continuación de la revista RAMPA)


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Instituto de Desarrollo Familiar, Social, Integral del Perú
IDEFIPERU

MPA e--Journal . Año 5. Vol 4. Nro 1. Enero-Abril 2010.

CARTA AL EDITOR


El Placer de ser Profesor de Medicina Familiar.
The Pleasure of Being a Professor of Family Medicine

Irma Pérez Macedo Méd.Dr., MF.

Filiación del Autor
Hospital General de Zona con Medicina Familiar No.9 del Instituto Mexicano del Seguro Social Curso de Especialización en Medicina Familiar para Médico Generales del IMSS en Ciudad Guzmán, Jalisco
Méd.Dr.: Médico Titulado. MF: Especialista en Medicina Familiar.

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Sr Editor:

En la presente carta quiero expresar algunas de mis experiencias como Profesora Titular del Curso de Especialización en Medicina Familiar para Médicos Generales del IMSS en Ciudad Guzmán, Jalisco, por considerarlas de relevancia para otros colegas que pudieran desempeñar labores semejantes.

El Curso de Especialización en Medicina Familiar para Médicos Generales en el Instituto Mexicano del Seguro Social inició sus actividades en algunas sedes a partir del año 2000, y no fue sino hasta el año 2003 que fue instituido en el Hospital General de Zona con Medicina Familiar Nº 9 del Instituto Mexicano del Seguro Social del IMSS en una localidad mediana del occidente de México llamada Ciudad Guzmán, Jalisco.

Transcurría el mes de noviembre del 2006 cuando apareció la gran oportunidad de desarrollarme como Profesora Titular del Curso de Especialización, gracias a una invitación por parte de la Jefatura de Enseñanza.

Para mí fue una gran sorpresa, realmente no la esperaba, ya que por una parte acababa de terminar el curso de especialización como estudiante, y por otra era la primera vez que realizaba actividades de docencia con carácter formal. Sin embargo, me sentí muy feliz por todo lo que representaba para el presente y futuro de mi profesión. Recuerdo que en ese entonces sólo me preguntaba ¿cuáles serían mis actividades?, y no me preocupaba en los más mínimo en la forma en que iba a realizarlas. Debo de confesar que miedo nunca tuve pero sí, una gran angustia por las actividades que debería de realizar en mi papel como docente. 

A través de mi desempeño como Profesora Titular no todo ha sido fácil. Por el contrario, reconozco que dentro de mi formación como médico no recibí un adiestramiento específico en docencia. Realmente el ser docente nació en mí más como un gusto por impartir educación que como una facilidad para poder llevarlo a cabo, por lo que debí prepararme intensamente para dar lo mejor a los alumnos.

La estructura curricular del Curso de Especialización en Medicina Familiar elaborada por la Universidad Autónoma de México aplicado en la sede de Ciudad Guzmán, aspira a desarrollar por medio de la crítica en el estudiante, los conocimientos, habilidades y actitudes propias de la especialidad. Así, con una formación integral en los escenarios clínicos idóneos relacionados con su práctica diaria, se entrena a los residentes para que puedan dar respuesta oportuna y con calidad a las necesidades de salud de la población que atiende.

En un principio pensé que el conocimiento debía ser únicamente de mi parte hacia los participantes, de forma rígida y tradicional; veía solo alumnos en una aula y nunca en su contexto; pero la experiencia que esta noble profesión me ha brindado hoy en día, ha transformado mi visión en una actividad mágica, un arte, una virtud, un amor por lo que haces con y por los alumnos. Los estudiantes se vuelven parte de mi vida, representan una de las partes más importante de mis actividades diarias. Probablemente los conozca a cada uno, más de lo que ellos se imaginan, se vuelven transparentes ante mis ojos, como los son mis propios hijos
.
Por otra parte, ellos mismos hacen lo suyo, elaborando su propio conocimiento, construyendo nuevos esquemas cognitivos, bajo el análisis y autocrítica de su propia praxis. Es toda una gran experiencia de aprendizaje mutuo y, en lo personal, reconozco que he aprendido más de lo que algún día imaginé.

He trabajado con estudiantes de ambos géneros, diversas edades, diferentes gustos y personalidades, algunos de difícil trato, otros de mejor carácter, pero todos, de nobles sentimientos y disposición hacia su profesión.

Las dificultades en los alumnos se acentúan por la adaptación a una nueva visión de su paciente dentro del contexto de su familia. De la misma forma, entrar al área de investigación les ocasiona mucha angustia y ansiedad que algunos no saben manejar. La constante e interminable revisión de temas que inicialmente les incomoda, y la reflexión y autocrítica de su práctica profesional que al principio les resulta molesta pues no la comprenden, con el tiempo, son asimiladas como una necesidad personal de todos los días. A través del tiempo ellos mismos obtienen más de lo imaginable, llegando a un reconocimiento de su madurez, responsabilidad y ética como persona y profesionista. Es muy reconfortante observar que cuando se llega a este punto, con radiantes rostros llenos de satisfacción y orgullo, los alumnos reflejan lo aprendido en su práctica profesional.

En los momentos de análisis de mis actividades actuales como Profesora del Curso, concluyo que a pesar de todos los inconvenientes a los que diariamente me enfrento, estoy ciento por ciento convencida que vale la pena continuar y contribuir en la formación de los alumnos.